Cursillos de cristiandad de Asidonia-Jerez
Uno de esos misterios de la intervención divina, donde el hombre-joven, asumiendo su propia responsabilidad se encuentra cara a cara con la figura de Jesucristo.
Una de las grandes sorpresas para el Movimiento de Cursillos de Cristiandad en la Diócesis de Asidonia-Jerez, desde el año 1982 hasta nuestros días, ha sido ver, quizás con cierta incredulidad y asombro, cómo nacía de su propio seno un Movimiento Juvenil con una fuerza y un talante fuera de lo común.
Cómo espectadores y copartícipes de sus anhelos y alegrías, la Escuela del Movimiento de Cursillos de Cristiandad ha podido comprobar cómo crecían, luchaban y se debatían en la angustia de asumir una responsabilidad fuera de lo común para su edad, grupos de jóvenes -ya varias generaciones- que se comprometían con Cristo y con la Iglesia a través de este movimiento.
Hemos visto cómo con gesto de orgullo y confiado –por reconocerse hijos de Dios– han acometido empresas que hubieran hecho palidecer a muchos cristianos. Hemos contemplado con inusitado interés y asombro cómo evolucionaba un Movimiento que fundamenta sus cimientos en la inestabilidad de las personas, aunque resulte paradójico.